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5 Tips para conseguir empleo // 1. Analizar la oferta Lo primero y más importante es poder analizar la oferta a la cual queremos aplicar, de esta forma podremos analizar el tipo de fortalezas y debilidades que tenemos frente a ella, y con base en ello poder crear nuestro plan de acción. 2. Un buen currículo El siguiente de los consejos para conseguir el empleo es tener un excelente currículo. Para ello es importante que éste sea corto, pero muy claro en cuanto a la educación, la experiencia y nuestras habilidades, el diseño y la forma de resumir la información son claves para que podamos ser tenidos en cuenta por encima de otros profesionales. 3. Identificar la motivación Otro de los consejos para conseguir el empleo, consiste en que podamos identificar la motivación o los aspectos que nos mueven a querer trabajar o hacer parte de una empresa determinada. Esto hará que dentro del desarrollo de la entrevista nos veamos como personas decididas y claras. 4. Planifica la entrevista La entrevista representa uno de los porcentajes más importantes dentro de la decisión de contratación, de esta forma es importante que podamos prepararnos para ello, de nuestro comportamiento y de la calidad de las respuestas, podremos ofrecer y proyectar una imagen que les indique que somos el personal idóneo. Por ello es necesario siempre mantener la calma, estar bien vestidos y peinados, hablar de forma pausada y con respuestas claras y bien elaboradas. 5. Potenciarte como marca Otro de los consejos para conseguir el empleo muy importantes consiste en que podamos crear nuestra propia marca, esto quiere decir que nos proyectamos y nos damos a conocer como expertos en determinado sector o área dentro de nuestra profesión, lo que hará que las empresas se sientan atraídas por nosotros y lo que podemos ofrecer.  
Sin lugar a duda, Internet ha modificado las formas de realizar las cosas en casi todos los aspectos de nuestras vidas. La vida en sociedad, laboral, las relaciones interpersonales con nuestros amigos, familiares y hasta desconocidos, y también la forma de hacer negocios ha sido afectada por la revolución digital. El departamento de recursos humanos es uno de los más favorecidos por los instrumentos que internet nos brinda. Un ejemplo claro de esto son los métodos de reclutamiento, convocatoria y elección, ya que en la actualidad son bastante más fáciles. Internet también permite a las diferentes empresas ahorrar un montón de dinero en este tipo de procedimientos. Además, esto favorece a los individuos que están buscando trabajo. Imaginemos que quieres trabajar en alguna empresa en particular y debido a los diversos y numerosos servicios de búsqueda de trabajo en línea, como por ejemplo las bolsas de trabajo, en donde el completar el proceso no lleva más de un par de minutos. El usuario podrá comparar entre numerosas posibilidades, divididas por categorías y rubros laborales, para luego postularse a los empleos que se adecuen más a sus aptitudes. Aquí no es relevante en el país que vivas, ya que por medio de Internet tienes la posibilidad de encontrar ofertas de trabajo en Latino América, Australia, Europa o en dónde en el país que vivas. En conclusión, la gran mayoría de las empresas en todo el mundo publican sus ofertas laborales por internet. Hay varias personas que imaginan que encontrar trabajo en internet es un proceso engorroso, complicado y/o hasta peligroso, y la realidad es que los peligros son mínimos, pero es cuestión de cada individuo saber a qué empresa o trabajo postularse para evitar este tipo de inconvenientes. Cualquier individuo, sin importar su formación académica, clase social o edad, puede conseguir trabajo por internet. Las apps y bolsas de empleo en línea son muy sencillas de utilizar, y en caso que dudes de una oferta laboral solicita ayuda de algún experto en esto, principalmente cuando buscas ofertas en otro país. Internet nos ha facilitado la vida en muchos aspectos, así que sino tienes trabajo ya sabes como y por donde comenzar. Recuerda que en la red hay un sin fin de ofertas de trabajo esperándote.
El trabajo bajo presión puede ser entendido como aquel trabajo que se realiza bajo condiciones adversas de tiempo o de sobrecarga de tareas, y que demanda mantener la eficiencia y no cometer más errores de lo habitual. El caso más conocido o paradigmático es el de los vendedores de terreno, pues cada vez que se acerca fin de mes, deben hacer esfuerzos ingentes para lograr la ansiada cuota de ventas que su empresa les demanda. Muchos trabajos hoy en día tienden a ser bajo presión, como puede constatarse con sólo mirar los avisos de empleo. Una secretaria, un administrativo, un ejecutivo y un gerente, pueden estar sometidos a exigencias similares de presión. En la actualidad estamos con niveles de presión muy superiores a lo que se estilaba hace solamente un par de años. Parece que hoy todo es "para ayer". La exigencia de ser capaz de trabajar bajo presión se ha producido por varias razones. En primer lugar porque el nivel de exigencia de las empresas ha aumentado. En efecto, en un mundo tan competitivo, las empresas deben esforzarse para sobrevivir y desarrollarse, y esto significa recargar con más trabajo a sus empleados para ahorrar en personal y mostrar mejores cifras. Lo mismo puede decirse del aumento de los estándares de calidad, a través de las diversas certificaciones (ISO y otras), que obligan a utilizar procedimientos y controles que anteriormente no existían, y que demandan mayor tiempo. Otro factor que podrían citarse como responsable del trabajo bajo presión es la polifuncionalidad, que se ha transformado en algo común. Es decir, nadie hace solamente una tarea o función, sino varias, y esto desde luego aumenta la carga de trabajo. También la cultura de la respuesta rápida, en el sentido de responder lo mejor y más rápido posible a los clientes, ha estimulado el trabajo bajo presión, ya que por ejemplo, una cotización hay que enviarla "ya", pues de lo contrario los competidores podrían adelantarse y se perdería un negocio. Lo cierto es que no todos pueden resistir bien el trabajo bajo presión. Hay personas que se abruman con rapidez, y tarde o temprano deben buscar empleos de menor presión, por la amenaza de sufrir un cuadro de estrés. En efecto, el trabajo bajo presión puede fácilmente producir estrés si la persona no está preparada o no sabe manejar bien el estrés. Lo importante es que cada cual sepa hasta dónde "apretar el acelerador". Cada trabajo tiene un nivel óptimo de estrés. Bajo condiciones de trabajo muy relajado, el rendimiento disminuye, pero paradojalmente, bajo condiciones de mucha presión, también disminuye. El óptimo es un nivel medio de estrés, como han señalado diversos estudios. La mejor manera de lograr un buen ajuste al trabajo bajo presión es organizar muy bien el tiempo; sin embargo esto no siempre es posible, porque las múltiples funcionen desconectan al empleado de lo que estaba haciendo y lo desconcentran. De ahí que mucha gente dice que la hora más productiva de su trabajo es en la mañana, antes de que empiece a sonar el teléfono y las interrupciones. Otro factor que ayuda es la capacidad de clarificar qué es lo importante y lo urgente, pues a veces las urgencias no requieren realmente de una respuesta tan rápida. Como sea, aprender a trabajar bajo presión es una demanda creciente del mercado laboral, y cada cual debe aprender técnicas que le permitan sortear con éxito esta nueva exigencia.